Las ventas en supermercados de Salta cayeron 22,5% respecto de 2023

Durante el primer trimestre, las ventas en supermercados en Salta cayeron 5,8% respecto del año pasado y acumulan una pérdida de 36.074 millones de pesos frente a 2023.
Salta

Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en mostrar señales de recuperación económica, los datos del consumo en Salta revelan una realidad muy distinta. Las ventas en supermercados continúan sin recuperarse del impacto del ajuste iniciado a fines de 2023 y permanecen muy por debajo de los niveles previos al desembarco libertario en la Casa Rosada.

Así lo indica el último informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que analizó la evolución de las ventas en supermercados y los salarios registrados en la provincia hasta marzo de 2026. El trabajo concluye que la mejora observada en algunos indicadores macroeconómicos todavía no se traduce en una recuperación efectiva de los ingresos ni del consumo de los hogares salteños.

Los números son contundentes y evidencian que, entre enero y marzo de este año, las ventas en supermercados registraron una caída real del 5,8 por ciento respecto del mismo período de 2025. Si la comparación se realiza con 2023, antes de la aplicación de las políticas de ajuste, la baja alcanza el 22,5 por ciento. Incluso frente a 2022, el consumo sigue 19,3 por ciento por debajo.

En términos concretos, esa caída representa una pérdida de facturación de 36.074 millones de pesos para el sector supermercadista provincial durante el primer trimestre de 2026 en relación con igual período de 2023.

Una recuperación que no llega al changuito

Uno de los aspectos más relevantes del informe es que muestra cómo el supuesto proceso de recuperación económica todavía no impacta en el consumo masivo. Según CEPA, la serie de ventas en supermercados continúa mostrando una tendencia descendente. En marzo de este año el promedio anual móvil de ventas cayó 0,8 por ciento respecto del mes anterior. La comparación interanual tampoco arroja señales alentadoras: el consumo fue 4% menor que en marzo de 2025 y casi 20 por ciento inferior al registrado en marzo de 2023.

La distancia con los niveles previos al ajuste se vuelve más evidente cuando se observa la evolución histórica. En noviembre de 2023, antes de la fuerte devaluación aplicada por el Gobierno nacional, las ventas mensuales alcanzaban los 54.215 millones de pesos a valores constantes. En marzo de este año esa cifra había descendido a 43.648 millones.

Detrás de esos números aparece una realidad que se replica en miles de hogares salteños, se hacen compras más pequeñas, se sustituyen productos, se reducen consumos considerados no esenciales y hay una creciente dificultad para sostener los gastos cotidianos.

Menos carne, menos bebidas y menos compras para el hogar

El deterioro atraviesa a casi todos los rubros analizados. Las bebidas encabezan las caídas. Durante el primer trimestre del año las ventas retrocedieron 12,7% respecto de 2025 y acumulan una baja de 35,7% en comparación con 2023.

También muestran fuertes retrocesos las ventas de productos de rotisería, que cayeron 12,3% interanual y 24,9% frente a los niveles de hace tres años. Las carnes, uno de los productos centrales en la dieta de los hogares argentinos, registraron una caída de 6,9% respecto del año pasado.

Los productos de almacén disminuyeron 0,4% frente a 2025 y acumulan una retracción de 14,7% desde 2023. Los artículos de limpieza y perfumería también muestran una tendencia negativa. Las ventas bajaron 4,7% en un año y más de 21% en comparación con 2023. Pero el derrumbe más pronunciado se observa en los bienes durables. Los electrónicos y artículos para el hogar registraron una caída de 13,8% respecto de 2025 y un desplome superior al 53% en relación con 2023.

La explicación es sencilla porque cuando los ingresos no alcanzan, las familias priorizan los gastos indispensables y postergan cualquier compra vinculada al equipamiento doméstico.

Las excepciones son escasas. Las ventas de frutas y verduras crecieron 1,7% respecto de 2025 y se ubican 22,7% por encima de los niveles de 2023. También muestran variaciones positivas los lácteos, con un incremento de 1,1% respecto del año pasado, aunque todavía permanecen casi 15% por debajo de los registros de 2023.

La indumentaria y el calzado registraron una mejora marginal de 0,4% interanual y se encuentran por encima de los niveles de hace tres años. Sin embargo, continúan por debajo de los valores observados en 2022. Para CEPA, estas mejoras puntuales no alcanzan para modificar el cuadro general de retracción del consumo.

Salarios: la otra cara de la crisis

El informe sostiene que la evolución del consumo está directamente vinculada con la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024 los asalariados registrados del sector privado salteño perdieron 3,9% de capacidad de compra.

Aunque posteriormente hubo una recuperación parcial, el resultado final depende de la metodología utilizada para medir la inflación.

Tomando el índice oficial del INDEC, los salarios de diciembre de 2025 aparecen apenas 4 por ciento por encima de los niveles de noviembre de 2023. Sin embargo, cuando se utiliza una inflación actualizada según la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo 2017-2018), que refleja de manera más precisa la estructura actual de consumo de las familias, la situación cambia de manera sustancial.

Con esa medición, los salarios todavía se encuentran 5,6% por debajo de los niveles existentes antes del inicio del ajuste. Según CEPA, esta segunda medición permite explicar mejor la persistencia de la caída del consumo y muestra una fuerte correlación con la evolución de las ventas en supermercados.

El costo social del ajuste

Más allá de los porcentajes, el informe intenta cuantificar cuánto dinero dejaron de percibir los trabajadores salteños desde el comienzo de la gestión Milei. La estimación realizada por el centro de estudios indica que cada trabajador registrado del sector privado perdió aproximadamente 50.401 pesos de poder adquisitivo acumulado si se utiliza el IPC oficial vigente.

Pero cuando se toma la inflación ajustada con la nueva canasta de consumo, la pérdida asciende a 2.480.885 pesos por trabajador.

El impacto colectivo resulta aún más significativo. Considerando los 120.056 trabajadores registrados del sector privado existentes en Salta a diciembre de 2025, la masa salarial perdida asciende a 297.845 millones de pesos según la metodología basada en la ENGHo. A su vez, las ventas en supermercados acumularon una pérdida de 152.445 millones de pesos desde noviembre de 2023 hasta diciembre de 2025.

Lo cierto es que, aunque la inflación se desaceleró y algunos indicadores macroeconómicos comenzaron a mostrar mejoras, el mercado interno continúa deprimido y los hogares siguen afrontando las consecuencias del ajuste.

Te puede interesar
Lo más visto