Carmelitas vs. Cargnello: “servidores” de la Virgen del Cerro bancaron a María Livia

Por primera vez desde que se hizo público el conflicto hace dos años, seguidores anónimos salieron al cruce de una carta escrita por una carmelita que dejó el monasterio San Bernardo.

Salta
Mario Cargnello

“Venimos soportando desde 1999, en silencio, comentarios, injurias, calumnias, mentiras, y todo tipo de ataques y ofensas hacia la Obra de la Santísima Virgen, la Sra. María Livia Galliano de Obeid, su esposo Carlos Daniel Obeid y servidores”. La frase es parte de una solicitada publicada por los seguidores de la devoción de la Virgen del Cerro. Es la primera vez que se expresan desde que comenzó, hace dos años, públicamente el conflicto entre la Iglesia salteña y las monjas de clausura del convento San Bernardo. En la “carta abierta” salen al cruce de los dichos de una carmelita, que habló de “manipulación” en el monasterio y afirman que su objetivo es defender la “gran obra de nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen” y a Galliano y a su esposo.

Son los “servidores” de la “Obra Yo soy la Obra Yo Soy la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús” y de “Yo Soy el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús”. Ambas encargadas de la administración y la organización de actividades relacionadas con la Virgen.

María Livia Galeano es la mujer que dice que, desde 1990 ve y escucha a la Virgen, y, a veces, también a Jesús, que cuando ella está presente “descienden en cuerpo y alma”. La Iglesia no reconoce esa devoción, a la que adhieren las monjas del San Bernardo, que integran la fundación y, además, son las que recibieron en donación los terrenos donde está construida la ermita.

En la solicitada publicada en El Tribuno, los “servidores” –no hay nombres identificados– afirman que hay pares que “se alejaron voluntariamente” y que algunos se expresaron “de manera embustera”. Advierten que solo en 2005 se expresaron públicamente, en una carta al arzobispo de Salta, Mario Cargnello.

A lo largo de la solicitada le responden a la carta de una de las monjas carmelitas que salió del convento y presentó ese texto a la Justicia. En abril de 2022 las integrantes del San Bernardo denunciaron al arzobispo, y a otros tres religiosos por supuesta violencia de género y económica. En abril pasado, la jueza de Violencia Familiar y de Género, Carolina Cáceres Moreno, ordenó sostener las medidas de restricción e intimar a los denunciados a que hagan capacitaciones en género e inicien un tratamiento psicológico. La medida fue apelada.

El otro proceso judicial abierto es una investigación sobre la economía del convento y su relación con la Fundación de la Virgen del Cerro, ya que los terrenos donde se sitúa la ermita están a nombre del San Bernardo. El tercer expediente es por la denuncia de presunta coacción y el cuarto es una denuncia que hacen la priora y la subpriora contra el abogado del Arzobispado, Eduardo Romani. Cargnello y la hermana de una de las religiosas que abandonó el convento por calumnias e injurias. Se trata de una presentación de instancia privada.

Los servidores sostienen que la carta de la monja María de San José está “plagada de fabulaciones y gravísimas acusaciones”. Mencionan que, en el tiempo en que la religiosa fue portera del convento, los que acudían “la distinguieron por su facilidad para entablar conversaciones sociales y usar expresiones mundanas” y señalan que “permitía el ingreso de coordinadores, familiares y otros visitantes a la clausura”.

Al referirse a Galliano y a su esposo, enfatizan: “Durante 34 años hemos sido testigo de la honradez, integridad, rectitud y transparencia de ambos”. Indican que Galliano “en ningún momento se ha entrometido en la vida privada de nadie” y que hay servidores que “de manera libre y consciente, a menudo” le solicitan oraciones.

En la solicitada se preguntan si la carmelita que publicó la carta contra María Livia y su esposo “¿alguna vez visitó el Cerro de las Apariciones siendo de clausura? ¿Estuvo presente alguna vez en reuniones con los servidores y escuchó alguna manipulación por parte de la Sra. María Livia o el Sr. Obeid estando bajo clausura? ¿No les parece extraño y una ofensa a la inteligencia humana que una carmelita de clausura afirme conocer manipulaciones si nunca estuvo presente en el cerro ni participó en reuniones con los servidores? ¿O acaso a través de grabaciones vio manipulaciones para afirmar tales cosas? Nosotros podemos demostrar lo contrario a sus afirmaciones”.

La monja que escribió la carta dejó el convento en diciembre de 2022 junto a otra religiosa, ambas enfermas de cáncer. La otra monja falleció al poco tiempo. Cuenta que cuando asumió la priora, María Inés empezó a recibir “tratos violentos”, que la “aislaron” y que “nunca” recibió explicaciones.

También mencionó diálogos respecto de los problemas económicos que la priora afirmaba que existían a raíz de que ya no tenían las carmelitas el dinero de los alquileres que recibían “porque le habían hecho firmar ‘algo’ (…), que se lo había pedido el contador Obeid [esposo de Galiano] y el administrador Mentesana”.

También da cuenta de “grabaciones” que se realizaban de conversaciones privadas y que se hacían escuchar después a toda la comunidad, lo que “condicionaba”, y de que “en varias ocasiones” las autoridades del convento “quemaron en la huerta documentación contable”.

“Para el Reino de Dios”
Después de insistir en la “gravedad” que tienen los dichos de la monja que “podría haber minado” la fe que ellos tienen, sostienen los “servidores”, “desde hace 24 años, trabajamos para el Reino de Dios según el pedido de la Santísima Virgen en Salta, la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús”.

Repasan que son alrededor de 700 los “servidores” que trabajan cada sábado en el cerro, cualquiera sean las condiciones climáticas, para ayudar a quienes se acercan a la devoción.

“Queremos defender con todo nuestro corazón al Santísimo Corazón Eucarístico de Jesús y a la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús, así como a la Sra. María Livia, al Sr. Obeid, a los servidores, peregrinos y amigos de la Obra”. En ese párrafo consignan que es “evidente que la Hermana María de San José intentó destruir la Obra, a su instrumento, a su esposo y los servidores”.

Piden a la carmelita que “demuestre todas sus afirmaciones. Está cometiendo un delito contra la Obra y los servidores, además de poner en riesgo las almas”. Añaden que “en la presencia de Dios” “nunca hemos roto ninguna clausura” y reiteran el “respeto recíproco” entre la comunidad del convento, Galiano, su esposo y los “servidores”.

La carta de la religiosa fue para el vicario judicial de la Arquidiócesis de Salta, Dante Simón, para que la sumara al informe que elabora a pedido del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (órgano del Vaticano del que dependen las carmelitas). También fue presentada al fiscal Ramiro Ramos Osorio como “prueba documental”.

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